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Meditación

Los mensajes del cuerpo

El cuerpo es la parte material ligada con el ser interior, que es la parte energética. Si el ser interior enferma, también lo hace el cuerpo. No hay nada accidental con respecto a la enfermedad, ni su tipo, ni la zona del cuerpo donde se manifiesta, ya que está todo interconectado.

Lo puedes leer o escuchar, como quieras:

Al contrario que otras señales, que llegan como ayuda externa, en este caso las señales las manda el alma al cuerpo, así que básicamente tú te las mandas a ti. Los síntomas son una ayuda interna. En el momento en que se produce una incoherencia entre lo que piensas, sientes y haces se produce una disminución de energía, a la que tu alma responde enviando una señal, que es lo que se conoce como síntoma, a través de tu cuerpo.

Muy resumido, el alma pierde energía en una zona determinada relacionada con el origen de ese malestar, haciendo que la parte del cuerpo implicada presente alteraciones. Para que se produzcan alteraciones o enfermedades graves, has de mantener sostenido en el tiempo ese malestar emocional, dejándote dominar por el egoísmo. La enfermedad es una alarma muy escandalosa para que atiendas ese malestar interior. Por lo general, la enfermedad debilita las barreras mentales, permitiéndote escuchar tu interior, aumentando tu sensibilidad a tus propios sentimientos y a los de tu entorno, motivándote a mejorar.

Pero no todo son enfermedades graves, puesto que algo menos escandaloso como una lesión, tiene también su para qué y su mensaje que transmitirte. Los pies, están directamente relacionados con el contacto con la Tierra, por lo que hablan de la comprensión de todo el conjunto, así como del terreno que pisas y del camino que sigues. Las manos, están relacionadas con el intercambio, por lo que hablan de lo que te permites dar y lo que te permites recibir. El cuello, habla de flexibilidad para adoptar otras perspectivas. La nariz, está relacionada con la intuición, por eso si “algo no te huele bien” es porque intuyes una amenaza o una situación de la que te quieres alejar. La espalda, tiene relación con el apoyo, así que habla de las responsabilidades reales que no aceptas y aquellas responsabilidades que no te pertenecen, pero aún así las cargas voluntariamente.

Una dolencia te invita a cuestionarte sobre tu desempeño en un área determinada. Es otra pista más, pero esta vez viene directamente de tu interior, proviene de ti. Comenté anteriormente que meditar es apagar voluntariamente el ruido de la mente para propiciar un reencuentro con tu alma. La idea detrás de esto es que el silencio permite una observación más detallada de todo lo que percibes. Pues bien, el dolor también es algo que se percibe y del que se puede aprender.

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