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Iniciación en Meditación

De las herramientas que te propongo descubrir, esta es la única para la que no necesitas nada externo como pueden ser números, cartas o cuerpos celestes, sin embargo es la más compleja. A pesar de las definiciones de los diccionarios, meditar no es pensar, sino todo lo contrario.

Lo puedes leer o escuchar, como quieras:

La mente es una herramienta potente y útil, pero si está representada por espadas en el Tarot es precisamente por el peligro de su doble filo. El ego, disfrazado de mente, es charlatán, constantemente buscando tu atención, valiéndose de pasado y futuro, nunca presente. Y ahí está la trampa. La vida se desarrolla en tiempo presente y para ser protagonista hace falta presencia. Si permites que tu mente absorba tu atención desviándola a ayer y a mañana, te perderás lo que sucede hoy, que es la vida.

El silencio permite una observación más detallada de todo lo que percibes. Las circunstancias externas, aparentemente incontrolables, vienen a enseñarte algo que deberías descubrir mediante el sentimiento que te produzca. ¿Qué es lo que te pregunta? ¿Qué te quiere decir? ¿Qué respondes? ¿Qué enseñanza te va a quedar cuando haya pasado?

No puedes controlar lo que sucede fuera, pero sí lo que sucede dentro. No es aislarte del contexto, es reconocer tus límites pero sin perder el timón. Tampoco se trata de intentar modificar el oleaje, sino saber atravesarlo. Meditar es observar. Observar cómo te hablas, cómo te tratas y cómo interactúas con los demás. Lo que te des y te permitas a ti será más o menos lo mismo que le des y le permitas a los demás. Si te maltratas, también maltratarás al resto y permitirás su maltrato. Por ejemplo, hablarte mal y castigarte por tus propias acciones ya es un tipo de maltrato.

Meditar es apagar voluntariamente el ruido de la mente para propiciar un reencuentro con tu alma. Es intentar bajar el volumen de los problemas diarios, para alcanzar un estado de serenidad, permitiendo escuchar la voz interior que te ayuda a mejorar, a ver tus defectos y a empezar a vivir desde el sentimiento. Meditar implica observarte para conocerte, descubrir cuándo actúas por egoísmo y cuándo por lo que sientes. El objetivo es encontrar equilibrio interior, calma, aquella que posibilita el conocimiento. Esto, lleva a la comprensión, que abre el camino a la aceptación y, con ella, el amor.

La vida es como la radio, transmite en múltiples frecuencias. Si siempre sintonizas la misma frecuencia, encontrarás siempre lo mismo. Si ya has observado los resultados de una frecuencia, la forma que tienes de obtener otros diferentes, es probando una frecuencia nueva.

Para empezar a callar la cháchara mental hay mil formas: en plan estatua sin mover un solo músculo mirando al infinito o caminando por la calle, el método es lo de menos. Como primeros pasos, quizá sea más sencillo observar algo en movimiento, como puede ser el mar o unos árboles al viento, pues de esa manera la mente tiene algo a lo que dedicar su atención y quizá te resulte más fácil focalizarte en no juzgar lo que ves, simplemente observarlo. Ahí comenzará el silencio y con él, la serenidad.

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